19 enero 2006

AGNOSTICISMO

Agnosticismo es la posición que limita el conocimiento a la experiencia sensual o empírica verificable. Rechaza la posibilidad de conocimiento sobrenatural y por lo tanto la posibilidad de saber si Dios existe. Se diferencia del ateísmo.

El filósofo Kant (1724-1804) preparó el camino a la popularización de esta posición pero la palabra "agnosticismo" es de T.H.. Huxley (1869) para quien significó el rechazo de la metafísica.

Agnosticismo no es lo mismo que ateísmo (negación de la existencia de Dios). Su posición es que no se puede saber si existe o no. Por eso rechaza cualquier pronunciamiento a favor o en contra de la existencia de Dios.
Algunos cristianos, paradójicamente, toman una posición que parte de los mismos principios del agnosticismo.

Como los agnósticos, creen que la existencia de Dios no se puede conocer por la razón y que por lo tanto la fe es irracional. Pero deciden dar un total "salto en fe" (irracional). Por eso rechazan la apologética (el uso de argumentos razonables para explicar y defender la fe). Pretenden creer por la "fe sola", sin ninguna asistencia de la razón. Para ellos la razón es mas bien un obstáculo a la fe.

El agnosticismo debe ser puesto en contraste con el ateismo y el pantheism, así como theism y cristianismo. El theist afirma la existencia del dios, el ateo la niega, mientras que el agnóstico profesa la ignorancia sobre ella, la existencia del dios que es un problema insoluble para él. La derecha Hutton recuerda el origen del término con respecto a la referencia que Paul hizo a la inscripción en el altar al dios desconocido.

El agnosticismo suele ser considerado como una forma del escepticismo. El escepticismo filosófico (es decir, no el escepticismo meramente psicológico, derivado de un temperamento dubitativo, inseguro, &c.) es la posición de quien después de examinar los argumentos en pro y en contra en torno a una cuestión disputada cree poder concluir que estos argumentos se equilibran y que, por tanto, no es posible decidirse por ninguna de las alternativas o disyuntivas propuestas: el escéptico no afirma ni niega, simplemente duda, o se abstiene de «juzgar», manteniendo su epogé. El agnosticismo es considerado según algunos como un «escepticismo especializado», es decir, referido a asuntos que tengan que ver con entidades o saberes relacionados, de algún modo, con las religiones (primarias, secundarias o terciarias).

15 enero 2006

Sergei Esenin - Selección de Textos

SELECCION

Oh Rusia, inmarcesible,
de la muerte vencedora.
Has llegado del firmamento estrellado
a tu lugar en la tierra.

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Sí, yo poco me he dispuesto
para una vida en paz y entre sonrisas.
Y cuanto más corto ha sido mi camino
tanto mayores mis caídas.

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Falta aquí sólo un remedio:
construir una red de vías férreas
y carreteras.
La piedra entronizar y no la madera.
Y el hormigón y la teja y la hojalata.
La ciudad se levanta con las manos,
como una promesa: honor y gloria.
¡Esperad!

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Acaso porque vengo del norte, acaso
es allí la luna cien veces más grande.
El Schiraz es bello, aunque no alcance
a ser del Riazan el más señero espacio.
Será acaso porque vengo del norte, será acaso.

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Los que no duermen de noche,
en sus chaquetas de cuero embutidos,
por los pobres viviendo y sintiéndose contentos.
Los que no quieren entregar, la ciudad de Pedro.

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Sergei Esenin - El último poeta de la aldea


El poeta ruso Serguei Esenin nació el 21 de septiembre de 1895 (3 de octubre del antiguo calendario), en el seno de una familia campesina domiciliada en la aldea de Konstantinov, distrito de Kuzminski (actualmente distrito Ribnoski, provincia de Riazan), una de las provincias más aisladas de Rusia.

La lírica de Esenin nos transporta al ámbito de la vida campesina, de donde mana, inagotable, la imperecedera belleza de la naturaleza. En algunos poemas tempranos aparecen ciertos bocetos que bien podemos catalogar como estudios líricos o cuadros de la vida rural: En la barraca, Primeras nieves, El abedul y otros, evocadores, en cierta medida, de la poesía de Nikitin y Surikov; algunas de sus tentativas juveniles, por ejemplo Mi vida, tienen, ciertamente, un carácter imitativo.

Sin embargo, no podría decirse, que estos primeros escarceos definan la lírica eseniana. Bien pronto el poeta ha de encontrar su propio y singular estilo en donde plasmará las más nítidas, delicadas e íntimas imágenes de su espíritu. Su poesía traduce el hondo amor por la tierra natal, el paisaje y las emociones que éste suscita, todo ello expresado con frescas y originales metáforas que son, a un mismo tiempo, júbilo por el esplendor que nos rodea y tristeza al advertir la brevedad de las cosas, la fugacidad de esa irrepetible belleza en un mundo en el cual al hombre sólo le es posible vivir una vez.

Años más tarde Esenin se propuso explicar, a través de toda una teoría contenida en su ensayo Las llaves de María y el artículo Arte y vivencia, su universo poético. Según Esenin, todo arte está basado en imágenes y es la plasticidad de dichas imágenes la que constituye la clave del arte popular ruso. A este respecto es preciso recordar que el poeta se había familiarizado ya, desde los tiempos de su asistencia a la escuela de Spas-Kliepik con el Cantar de las huestes de Igor, cantar épico del siglo XII cuya influencia fue decisiva en su formación. Esenin leería, asimismo, mucho más tarde, los tres tomos del conocido trabajo del folklorista ruso A. Afanasiev, Las concepciones poéticas del pueblo eslavo en torno a la naturaleza. Tanto una obra como la otra habrían de ser no sólo modelo para ejercicios de imitación sino, además, la demostración de la riqueza del sentimiento popular y el vivero de leyendas que subyace en él, en incomparables imágenes.

La lírica eseniana centra la atención sobre la espiritualidad del mundo circundante. Los motivos que elige, al igual que el paisaje mismo, tienen su propio movimiento. Esto viene a explicar la abundancia de su material poético. Así, pues, el mes, el cual el poeta compara con un rizado corderito, se pasea por entre la hierba celeste. Los cuernos del mes reflejados en las aguas tranquilas del lago cornean los carrizos, y si miramos el lago desde el sendero, entonces parecerá que el agua se mece en la orilla. El ajenjo no huele sino que aroma el jardín, no esplende sino que fulgura como una hoguera, etc.

Semejante percepción del mundo, las estrellas, las flores, los árboles, tratados como si fueran objetos animados y en constante movimiento, transformándose unos en otros, forman parte también del material utilizado por Esenin en sus cuentos, leyendas y mitologías populares. Nutriendo todo su sistema poético, dicha concepción, perfeccionada por la realidad, explica la unidad indisoluble del hombre con su entorno, es decir, con la vida misma. Sin embargo, el pensamiento de que tanto el mundo como el hombre que lo habita son perecederos, condujo al poeta al pensamiento de la muerte. Ya en su Canción imitada, el poeta, que apenas contaba quince años, nos habla acerca de una bellísima muchacha que sabía ufanarse por no importa qué; el poema finaliza describiendo una escena en que la joven es llevada a la tumba mientras el poeta observa el paso del cortejo desde su ventana. He aquí una de las verdades constantemente invocadas por Esenin: todo lo bello, como la vida misma, es efímero. Y esa nota impregnará de un extremo a otro la lírica del poeta: Bendito sea por los siglos de los siglos aquel que vino a florecer y a morir.

La influencia de la poesía oral juglaresca sobre Esenin, y en particular sobre su más temprana poesía, presupone un parentesco con la obra de Kolzov. A este propósito, baste recordar tan sólo poemas como Haz sonar, acordeón, tu almibarado fuelle, Oh, tu, Rus, querida mía, Hermosa fue Taniuska, más bella no la hubo en la aldea, Doncellita y otras. La imagen de la muchacha en No errar ni empantanarse en los rojos arbustos recuerda también a las jóvenes rusas celebradas por Kolzov. Incluso la tan utilizada imagen eseniana del pendenciero ruso tiene su deuda con el pendenciero de Kolzov. Tiene plena razón Bielinsi cuando escribe que por su índole como por su situación, Kolzov fue ruso en el más pleno sentido de la palabra. En él se ponían de manifiesto todos los elementos del alma rusa y particularmente, una extraordinaria fuerza tanto frente al sufrimiento como a la alegría, capacidad para entregarse sin reservas a los más opuestos estados de ánimo y encontrar, al mismo tiempo, en no importa dónde, el más turbulento, espléndido e indefinible encanto. Es claro que resulta difícil comparar a un poeta con otro pero, no obstante, teniendo en cuenta la diferencia de edades o la naturaleza de sus respectivas actividades, la riqueza léxica de Esenin no puede menos que asombrarnos; en su obra podemos encontrar unos diez mil giros diferentes.

Como Lermontov, Esenin es de aquellos poetas que llegaron a su plenitud en un lapso de tiempo intenso, fulgurante y extraordinariamente breve.

Jorge Teillier



El poeta Jorge Teillier nació en Lautaro, Chile, en 1935 y murió en 1996.La poesía de Teillier descansa en principio en la tradición de la representación lárica (poesía del lar, del origen, de la frontera), aunque su obra trasciende el rótulo del arraigo lárico cuyos antecedentes se encuentran en Chile en Efraín Barquero (V.) y Rolando Cárdenas. Sus poemas arrancan del recuerdo ingenuo y la nostalgia con una cierta esperanza de asir el paraíso perdido, el cual paulatinamente se desintegra y se convierte en pura imagen soñada.

El poeta se inició a los 12 años en la escritura, bebiendo las aguas de los libros de aventuras, Panait Istrati, Knut Hamsun, Julio Veme y los cuentos de hadas. Posteriormente se alimenta de los poetas del modernismo hispanoamericano (V.), de Vicente Huidobro y de la tradición universal de Jorge Manrique, Rainer María Rilke y Francois Villon. Se le vincula también con Höderlin y Trakl. Para él, lo importante en la poesía no es lo estético, sino la creacióndel mito y de un espacio o tiempo que trasciendan lo cotidiano, utilizando lo cotidiano. El poeta no debe significar sino ser. Postula un tiempo de arraigo frente a la generación de los años 50, que postulaba el éxodo hacia las ciudades.

En su poesía existe el Sur mítico y lluvioso de Pablo Neruda , pero desrealizado por una creación verbal en donde los lugares de provincia se tiñen de referencias melancólicas y simbólicas que se hacen universales. El poeta aparece como el sobreviviente de un paraíso perdido, como testigo visionario de una época dorada de la humanidad que conserva através de los tiempos el mito y la imagen esencial de las cosas: casa, tierra, árbol. Pero el recuerdo ingenuo e incorruptible que se recupera por medio de la memoria, se trasciende sólo momentáneamente y culmina con su paulatina desintegración. Como en Enrique Lihn (V.) y en Barquero, hay en su obra una voluntad rendida, en que el presente carece de toda intensidad y la visión de lo cotidiano es desoladora: persiste sólo lo estéril y lo deshabitado. Frente a ellose buscan las huellas perdidas, para acceder al lugar maravilloso de donde venimos. A través del recuerdo, la realidad cotidiana se hace visible y se recupera. Pero ella solamente sobrevive en los lugares del hallazgo, constituido por los residuos del pasado y los espacios secretos y ocultos: el espacio encubre al tiempo.

De este modo, en Teillier hay dos momentos estéticos recurrentes que el poema recupera: el momento ingenuo de la infancia y el del recuerdo. La poesía de Teillier se encarna en la polaridad entre la felicidad del tiempo del origen recordado y el dolor de su desintegración. El sujeto de la poesía de Teillier es un desterrado que vive en la ciudad moderna y que fantasmalmente vuelve una y otra vez al espacio de la infancia, de la frontera, del límite, parareencontrarse con algo que ya no existe.

Frente a la tradición totalizadora de las vanguardias y los planteamientos rupturistas de la antipoesía (V. Poemas y antipoemas), Jorge Teillier convirtió de nuevo la poesía en experiencia vital ligada a una memoria poética que busca sus símbolos ancestrales y puros. Esa búsqueda primordial lo convirtió en uno de los poetas chilenos más originales de laactualidad.

06 enero 2006

Aun no Descubro Signos en el Cielo

Aún no descubro signos en el cielo,
Aún no aparece tu rostro
En las cálidas canciones nocturnas,
Aún no estarde para buscar el bosque
En donde silban los desconocidos.

Escucho tus pasos
Caminando desnudos por la rivera del volcán
Que lleva tu nombre,
Tu silueta dibuja en la nubes
Tu silueta,
Y tus ojos miran la misteriosa edad
Del deseo
En manos de mis sueños.

Aquí estoy
Entre las hojas marchitas
De un calendario sin mirada
Que poco a poco
Ha desaparecido de la poesía misteriosa.

Aún no descubro los signos en el cielo
Aún espero tu cuerpo desnudo
Emergiendo de un mar violento
Antes del amanecer,
Aún escondo tu nombre
Hasta que este papel viaje en una botella
En busca de un naufrago escondido.

La Cantata Santa Maria de Iquique


Despues de muchos años, me volví a reencontrar con esta obra de Luis Advis, interpretada inigualadamente por el conjunto Quilapayún. Y ya no le puse la atención rebelde y revolucionaria de la primera vez que la escuché, por allá por 1979, en plena dictadura militar, sino que con una vision retro-futurista.

Absorví cada texto, cada nota de guitarra y cada sonido suplicante y agónico de las quenas, e imaginariamente me trasladé a ese año.

Veo a la nueva canción chilena y sus protagonistas, tan vivos como siempre.